viernes, 6 de noviembre de 2015

Pueblos con encanto: Combarro

Si haces una escapada a las Rias Baixas, cosa que te recomiendo muchísimo, hay un lugar que no deberías perderte. Yo lo he conocido este año, cuando fui unos días en abril a Sanxenxo y me quedé con ganas de más. 
Se trata de Combarro, un pueblecito de Galicia, cerca de Pontevedra ( a unos 7km aproximadamente), considerado un bien de interés cultural como lugar histórico.

Como pueblo marinero que es, a mi me enamoró. Los pueblos costeros de este tipo, me resultan especialmente bonitos y acogedores, probablemente porque la tierra me tira y en Asturias lugares asi de mágicos también hay muchos, pero ¿a quién no le gusta pasear por calles empedradas, flanqueadas por hórreos de piedra, tiendas artesanales y callejones que drenan al mar?





Algunas de las casas tradicionales se han reconvertido en tabernas donde por las noches se recita el conxuro de la queimada. Si nunca lo has presenciado házlo. Aunque a mí luego el sabor tengo que reconocer que no me gusta, todo el ritual que se hace, el conjuro...¡Es algo mágico!
Por supuesto a lo largo del día, y al menos en verano, las calles están llenas de gente disfrutando de la gastronomía gallega, del Albariño y de los puestecillos artesanales que adornan las aceras. 





¿No es como de cuento? 







martes, 3 de noviembre de 2015

10 Tips para organizar tu viaje



Algo que todos sabemos es que internet es una fuente inagotable de recursos en todos los aspectos, y a nivel de organización de viajes es un pozo sin fondo. 

Yo me he tirado muchas horas buscando información mientras preparaba un viaje porque me entretiene, pero también porque quiero disfrutar mi estancia al máximo, y si llego a un sitio, y no sé ni lo que hay que ver, ni dónde se compra el billete de tren, o si tengo que esperar tres horas en una cola para ver un monumento… me desespero y me acabo poniendo de mal humor, en vez de estar disfrutando de lo lindo.

En serio, cuando fui a París, la gente se pasaba 3 horas en la cola para subir a la torre Eiffel, con lo fácil que es llevar la entrada ya sacada desde casa. O se pasaban la tarde dando vueltas con el mapa en la mano y se perdían el mercado que había dos calles más arriba simplemente por no haberlo mirado antes. Y es una pena, porque probablemente ni esas personas ni yo volvamos a ese lugar.

Y al final, ¿qué es lo que todos buscamos cuando planeamos un viaje?
  • ·         Visitar los lugares más emblemáticos
  • ·         Conocer lo básico de la cultura (esto es lo bonito, porque es lo que más anécdotas nos va a aportar)
  • ·         Que sea económico.
Pues bien, organizar lo básico de un viaje es más fácil de lo que parece, y no hay que romperse la cabeza ni pasarse horas buscando en internet. Hay recursos que yo utilizo continuamente, ya sea para irme a Japón o para irme a Galicia.

Estos son unos trucos imprescindibles que te servirán para cualquier viaje/escapada y que supondrán la mayoría de las veces un ahorro importante:  

1. Busca un alojamiento alternativo. 


Me refiero a hostales, bed and breakfast, apartamentos...Esto muchas veces sale bastante más económico que un hotel, sobre todo si viajas en grupo, entonces ya por descontado. En pareja a veces tienes que rebuscar un poco más. A mí en París, el apartamento me costó la mitad de lo que costaba un hotel. Y es más, conocimos a su propietaria, una actriz francesa encantadora que nos recibió con un desayuno típico francés y una botella de vino. 

Por supuesto, existen alojamientos mucho más alternativos, como el intercambio de casas, o el couchsurfing. Esta última página, que lleva años funcionando con muy buenos resultados, ofrece la oportunidad de hospedarte de forma gratuita en casa de gente local. Más que una página web es una comunidad de internautas con ganas de conocer mundo y conocer gente. ¡Ideal si viajas solo!

En cuanto a las páginas de apartamentos yo de momento recomiendo la página de apartamentos Airbnb, que a mí me funcionó de maravilla y cada vez que la miro me quedo enamorada de alguno de ellos. 

2. Si vas a volar, fechas flexibles y compañías low cost


1.       Con esto no digo nada nuevo. Aún así, hay gente que se resiste a buscar, o que no se fía de las compañías low cost, o que simplemente no tiene disponibilidad absoluta. Pero sinceramente, hoy en día los buscadores de vuelos te lo dan todo masticado y te buscan la mejor oferta en un segundo. Mi buscador favorito para vuelos es skyscanner, que incluso te permite buscar cuáles son los destinos más económicos desde tu aeropuerto de salida. Yo lo uso en la app de móvil y funciona a las mil maravillas. 

3. Utiliza las webs de compra colectiva.

 

1.       Esto puede parecer una tontería pero es algo que poquísima gente usa cuando se va de viaje y es realmente útil. Me refiero a páginas como groupon, groupalia, letbonus… que todos los días sacan ofertas en distintas comunidades para ir a ver un espectáculo, cenar en un restaurante, etc. De todas ellas la que utilizo yo es la de groupon, porque no sólo funciona en España, sino que si te vas a Paris o Londres, simplemente regístrate en la página de groupon de esa ciudad y accederás a todas las ofertas que hay allí.
Y a riesgo de ser pesada, insisto, cuando fuimos a París, me llevé un par de reservas para cenar en restaurantes chulos a mitad de precio, con un menú cerrado, asi que no nos tuvimos que preocupar de gastos extras en comidas y encima fuimos a sitios a los que no hubiéramos ido ni de broma al ver el precio. ¡Todo ventajas!

4. Comparte coche y gastos.


Sé que hay mucha polémica con este tema, por páginas como blablacar. Yo no lo he probado aún, pero la verdad, me parece una buena idea para ahorrar gastos cuando viajas dentro de España. 

5. Compra bonos de transporte. 


La mayoría de ciudades cuentan con tarjetas de transporte para moverse por la ciudad o el país durante 3 días, una semana, 15 días… Y sale mucho más económico que hartarse a comprar bonos de metro. Aunque te parezca que vas a patearte toda la ciudad al final si haces cálculos, con dos viajes un poco más largos que haces, ya lo has amortizado, en serio. Una de las que mejor me funcionaron  a mí fue la tarjeta “roma pass” cuando fuimos a Roma, que además, incluia entradas gratis y sin cola a un montón de sitios.

6. Adquiere todas las entradas antes de viajar.


Insisto mucho en esto porque me parece un dolor tener que estar horas aguantando colas, mientras podrías estar tomándote algo en un local súper chulo o dándo una vuelta por unos jardines preciosos, en vez de estar tostándote al sol por no llevar impresa de casa la entrada para visitar uno y otro monumento. El precio es el mismo, y muchas veces, incluso, puedes escoger tus opciones con muchas más calma que teniendo detrás de ti a 40 almas impacientes presionándote para que te decidas rápido.

 7. Apunta los eventos y actividades de esas fechas.


Esto no cuesta nada y te puedes perder acontecimientos muy chulos si no lo planificas. Es decir, si te gustan los mercadillos, apunta dónde y en qué horario se encuentran. Si hay alguna fiesta importante, apunta los eventos que te interese ver y el lugar.

8. Localiza los puntos en un mapa. 


       En la actualidad se pueden descargar callejeros de casi cualquier ciudad y puede ser muy útil para localizar los sitios imprescindibles que quieres visitar y para calcular distancias.

9. Contacta con una persona que viva allí.


Sobre todo si viajas a un país que no es el tuyo, será una gran experiencia que alguien de allí te oriente, sobre todo, si la estancia va a ser de una semana o más. Una forma de hacerlo que yo he utilizado en muchas ocasiones con excelente resultado es la organización de “greeters” que funcionan a nivel mundial y a través de la cual, contactas con gente local que se presta a enseñarte su ciudad sin coste alguno, sólo el que conlleve el transporte o la comida durante la ruta. Recomendable 100%.

10. Infórmate sobre lugares típicos, menos turísticos
  

Una pequeña playa alejada, un bar de carretera donde sirven el mejor licor de hierbas, un local clandestino donde un día a la semana se organizan fiestas… Es la mejor manera de hacer que un viaje sea aún más único de lo que ya será de por sí. 

Y si te gustan todas estas ideas pero no tienes paciencia para ponerte con ello, o no tienes ganas, o simplemente no te dan las horas del día para hacer lo que tienes que hacer en casa como para encima ponerte a buscar estas cosas, pide ayuda a alguien, o pregúntame a mí. Si da la casualidad que lo puedo resolver te ayudaré encantada, y si no te daré los recursos apropiados para que te resulte más fácil. 






domingo, 1 de noviembre de 2015

Casa rural en Galicia: Una habitación de cuento.


Hace unos años mientras navegaba por internet me encontré con las fotos de una casa rural en Galicia que me llamaron mucho la atención. Tanto, que me guardé el enlace a su página web en favoritos y me dije: “Tengo que ir allí algún día”.

El año pasado nos propusimos ir con motivo de mi cumpleaños, pero cuando llamé para hacer la reserva ya no había disponibilidad, asi que mi gozo en un pozo

Al fin este verano, Carlos, mi marido decidió darme una de las mejores sorpresas con motivo de nuestro aniversario y llevarme allí. Yo ni me enteré del destino hasta casi llegar a la puerta. Sabía que íbamos a Galicia, pero no a esta casa. No me ví la cara pero seguro que se parecía mucho a mi cara de niña los días de reyes. 

El lugar en cuestión que me enamoró es una casa rural llamada “Casa Dos Noche”, cuidada hasta el más mínimo detalle que se encuentra en un pueblo gallego llamado Coirós, a unos 15-20 minutos de La Coruña y a unos 3km de Betanzos.

Tienen una casa más pequeña y una grande, que cuenta con varias habitaciones y en la que nosotros pasamos la noche, concretamente en la habitación “Eume”. En la planta baja de la casa grande, cuentan con un gran salón comedor donde siempre suena música ambiental muy acorde con el entorno en el que nos encontramos (nada de heavy o rock), una radio antigua, dos mecedoras al lado de la chimenea, una luz tenue... Me apetecería encerrarme aquí para pasar el invierno.

Nuestra habitación era enorme, con paredes recubiertas por papel pintado, contraventanas y suelos de madera, una gran cama central, cubierta de edredón y cojines blancos y acolchados, dos mesitas a ambos lados, y una mesa con dos sillitas super bonitas en una esquina, donde desayunaríamos la mañana siguiente.
Además, tenía dos baños; uno con una ducha además de lo propio, y el otro que se convirtió en mi debilidad con una gran bañera de hidromasaje. 




El único inconveniente es que no hay tiendas en las proximidades donde comprar ni siquiera una botella de agua si te entra la sed a mitad de noche. Por suerte, el personal era un encanto y estaba disponible en todo momento, y hasta en dos ocasiones, nos acercó una botella de agua a la habitación.
 
Si ya no tenía ganas de irme, el desayuno que nos trajeron a la habitación a la mañana siguiente acabó por convencerme y alargó el cuento por unos minutos más antes de que tuviéramos que coger las maletas de vuelta a casa. 


Estas últimas fotos las hicimos de vuelta, en la playa de Santa Cruz. Merece la pena, sin duda.






sábado, 31 de octubre de 2015

Cafés en Gijón: "Defábula"; un café para nostálgicos



Desde que descubrí esta cafetería hace unos años, no se ha movido de mi top ten. Me pasaría aquí las mañanas y las tardes, porque el ambiente que han creado aquí me encanta.
Es atravesar la puerta y encontrarse con montones de objetos que repasan las diferentes décadas de nuestro país: Estanterías llenas de libros de EGB, mapamundis que sirven de cuadros, mesas rehabilitadas con maderas de palets entre pupitres de escuela, butacones que parecen salidos de “cuéntame”, luces de neón en los carteles de abierto y pizarras que anuncian la promoción del día.

martes, 27 de octubre de 2015

Elegir destino: Cambiar de aires



Vivimos demasiado deprisa el día a día. Tenemos la cabeza en mil asuntos a la vez y sin saber cómo cuando nos damos cuenta ha pasado una semana, y dos, y tres… y así sucesivamente.

A día de hoy, tengo un trabajo de 8 a 3 todos los días. Al llegar a casa, siempre tengo cursos que hacer, trabajos, sesiones que preparar… y un fin de semana al mes ni siquiera piso mi casa por trabajo, así que valoro mucho el tiempo que tengo libre. Muchísimo.

Una de las cosas que más ilusión me hace es regalarnos (mi pareja y yo la mayoría de veces), de vez en cuando una escapada a algún sitio lejos de nuestra casa, para coger fuerzas, pasar más tiempo juntos y conocer otros lugares que no tienen por qué estar especialmente lejos. Digamos que son una especie de “mini vacaciones” y las organizo con el mismo mimo que las vacaciones de verano, aunque sólo nos vayamos un par de días.

No me ciño a ninguna circunstancia en concreto. Simplemente hay momentos que se mete entre ceja y ceja alguna ciudad, alguna imagen que he visto, alguna casita donde me gustaría quedarme…

Si la idea es de fin de semana, cosa que suele ocurrir como celebración de algún cumpleaños, aniversario… la mejor opción siempre es el coche. A mi no me da ninguna pereza conducir y menos por este motivo, asi que busco una opción cercana. Si coincide con fechas que dan oportunidad de aprovechar un poco más los días, como festivos en navidad o semana santa, me atrevo a ir un paso más allá y mirar si hay alguna oferta que merezca la pena para coger el avión o alargar un poco más las horas al volante.

Una vez elegido el destino, toca buscar el alojamiento y este punto es uno de mis favoritos. A la hora de elegir esto tengo varias cosas claras:

  • Si lo que me interesa es conocer el sitio, como suele ocurrir cuando visito alguna capital europea que probablemente no vuelva a pisar, la estética del alojamiento pasa a un segundo plano y mis preferencias son que sea cómodo, más económico y situación clave.
  • Si se trata de una ocasión especial, el dinero pasa un poco a un segundo plano (dentro de mis posibilidades, claro) y simplemente lo que busco es ver una foto y enamorarme de esa habitación o de esas vistas. Y esto, os lo aseguro, ya me ha pasado en más de una ocasión, y de alguno de estos lugares espero hablar más detalladamente.